Planificación Semanal: Dedica tiempo cada semana para planificar tus comidas. Elabora un menú para los días siguientes y crea una lista de compras con los ingredientes necesarios. La planificación te permite comprar solo lo que necesitas y evita que te quedes sin opciones para cocinar.
Preparación de Ingredientes: Lava, corta y prepara tus ingredientes con anticipación. Puedes hacerlo el fin de semana o en tu tiempo libre, y almacenar los ingredientes en recipientes herméticos en el refrigerador para que estén listos para usar durante la semana.
Cocina en Lotes: Prepara cantidades más grandes de ciertos platillos y congélalos en porciones individuales. De esta manera, tendrás comidas listas para consumir en los días ocupados o cuando no tengas tiempo para cocinar desde cero.
Utensilios y Electrodomésticos Eficientes: Utiliza utensilios y electrodomésticos que te ayuden a ahorrar tiempo en la cocina. Una olla a presión, una licuadora, un procesador de alimentos o una freidora de aire pueden hacer que la preparación de comidas sea más rápida y sencilla.
Recetas Rápidas y Sencillas: Opta por recetas que requieran pocos ingredientes y tiempo de cocción. Hay muchas recetas deliciosas y saludables que se pueden preparar en menos de 30 minutos, lo que te permite disfrutar de una comida casera sin pasar horas en la cocina.
Limpieza Mientras Cocinas: Aprovecha los tiempos de espera durante la cocción para limpiar y ordenar la cocina. De esta manera, reducirás el tiempo necesario para limpiar una vez que hayas terminado de cocinar.
Comida de Restos: Aprovecha las sobras y crea nuevas comidas con ellas. Por ejemplo, puedes utilizar pollo asado para hacer tacos al día siguiente o agregar verduras cocidas a una ensalada.